La hija del alfarero Butades Sicyonius
por Isabel del Río (http://www.isabeldelrio.es)
Sicyion (hoy Sikyona) fue la tierra donde nació un legendario alfarero de la pretérita Grecia: Butades Sicyonius. Lugar seco, como todos los del Peloponeso, lugar de artistas y escritores, muy cerca de Corinto y su puerto de mil noches. Todavía está hoy en pie su teatro y en el frio invierno retornan las leyendas. ¿Cuál es tu nombre, joven? ¿Cómo te llamas, bella? Me dicen que Kora y te veo en las sombras. Sí, desde luego tu alma es jónica, trazada sobre un mar de luz donde un día reinó la Diosa Blanca.
Kora era la hija predilecta de Butades y en su taller creció jugando con la arcilla roja y dibujando en ella olas con los dedos. “Todos venimos del barro, todos volvemos a él”. Kora tenía arte en sus manos adolescentes y estaba enamorada. Malos tiempos para el amor, ¿alguna vez han sido buenos?
Siempre hubo guerras en la Grecia de las polis. Siempre hubo ambición y riqueza. Corinto era la más rica de las ciudades y sus reyes comerciaban allende los mares con vino, con aceite, con metales… con ilusiones como las que contiene la palabra Arte. El arte de una cerámica que hacían unos alfareros que se enriquecieron y enriquecían a su tierra, que eran considerados hijos de Apolo y favoritos de las Musas: Butades Sicyonius era un hombre importante que hubiera dado la vida por su querida hija Kora.

Ceramica Corintia
-No es tu vida la que queremos –dijo el rey de Corinto-. Son tus vasijas las que llenan de oro nuestras arcas. Tú siempre serás protegido por esta tierra maldito y creador.
Había un joven al que Kora amaba, él no era artista sino simple campesino y como tal, como un hoplita más, debió partir a la guerra.
Ya Butades no podía comprar sonrisas a su hija, ya Butades no podía crear bellas cerámicas, ya la realidad de hierro había comenzado a imponerse y el dominio de Apolo se sustituía por el de Ares.
El hoplita vino a despedirse por última vez de Kora entre las sombras de un atardecer rojo y griego de hace tres mil años, porque pasó justo ayer y porque también volverá a pasar mañana. Fueron dolorosos momentos vividos en la fachada de una casa encalada a la que el Sol miraba de soslayo:
-¿Por qué juegan con tu vida? –preguntó Kora.
-Es la guerra respondió él.
Y la sombra del joven enamorado se proyectó en el muro blanco con su duro perfil. Kora manchó su dedo de pintura y trazó el retrato: un recuerdo, el único, que ya siempre ella iba a tener.
Dicen que el soldado murió en batalla.
Otros dicen que regresó y se casó con Kora.
¿Es una leyenda o es Historia?
Mitos y leyendas.

Hoplita en moneda de Syción
El escritor griego Plinio el Viejo cuenta en su “Historia Natural” que la invención de la pintura se debe a una mujer, a Kora, hija de un alfarero, Butades Sicyonius (siglo VII o VI a.C.), que viendo marchar a la guerra a su amado pintó la sombra de su perfil en un muro. Dice también que posteriormente el padre pasó el dibujo a una baldosa que se conservó expuesta en la ciudad hasta la invasión romana, cuando Lucius Mummius saqueó la ciudad.
**Isabel del Río es autora de la novela Ariza y del ensayo Las Chicas del Oleo, pintoras y escultoras anteriores a 1789 (ed. akrón, 2010)